lunes, 22 de abril de 2013

Gran Cañón

La primera escala, y plato fuerte, de nuestro recorrido en auto por el oeste fue el Gran Cañón del Colorado, una impresionante formación geológica, más grande de lo que uno pueda imaginar.
Para llegar ahí salimos desde Los Angeles (el recorrido completo está en la entrada anterior) y nos dirigimos a Williams para pasar la noche previa a nuestra visita al parque. Esta pequeña ciudad está a sólo una hora del GC y tiene alojamientos muy económicos.
Camino a Williams
La idea original era tomar la mítica Ruta 66, que atraviesa Estados Unidos desde Los Angeles hasta Chicago, pero hoy no es más que un camino de dos carriles, no muy bien señalizado, y sin la comodidad de las autopistas americanas así que no la tomamos (es más para motoqueros aventureros que para 4 chicas dependientes del gps) pero viajamos durante muchos kilómetros justo al lado, por la ruta 40.
Entre la ruta y el horizonte hay una línea más oscura. Esa es la ruta 66, un camino paralelo a la ruta 40 por la que íbamos. 
Las rutas son excelentes, están en muy buen estado y bien señalizadas aunque hay que estar atentos a las salidas. Igual, al menos para los turistas, el GPS es imprescindible y conviene hacerle caso porque puede que no marque el camino más vistoso pero siempre indica el más corto. En Argentina los primeros GPS tenían la voz de una española a la que nosotros, con cariño, llamamos "la gallega". Y bueno, a nuestra gallega la bautizamos Penélope y fue una gran compañera, aunque un poco mandona, siempre había que hacer lo que ella quería.
Ahí está Penélope justo en el medio!
 El viaje toma unas 8 horas así que llegamos a Williams como a las 22hs. Dejamos el auto en el hotel y salimos a comer algo pero, aunque era sábado a la noche, esto fue lo que encontramos. Nada!


Lo único abierto a esa hora era el Canyon Club y era noche de karaoke! Fuimos, obvio, y fue increíble. El lugar era de película, con su barra, su camarera atractiva pero algo entrada en años, los habitués tomando cerveza o jugando al tejo o al pool, y las chicas con botas tejanas y buena voz animando el karaoke. En ese momento éramos las únicas turistas (acababan de irse dos ingleses) y nos recibieron muy bien, hasta intentaron hacernos cantar sin mucho éxito. Fue medio surrealista pero muy divertido y lo que más nos gustó fue que era auténtico.


Observen el personaje que asoma sobre nosotras!
Al día siguiente nos levantamos tranquilas, desayunamos en el patio del hotel y quisimos recorrer la ciudad antes de irnos y bueno... nos llevó como 10 minutos. Hay negocios de souvenirs, memorabilia de la ruta 66, algunos locales estilo años 50 y poco más. Igual, nos gustó, es muy "simpático".
Grand Motel


Subimos de nuevo al auto y nos dirigimos por fin al GC. Como se dice una imagen vale más que mil palabras así que van a ver muchas fotos pero primero paso algunos "datos útiles". 
El Gran Cañón tiene dos sectores vistables: el sur y el norte (south rim y north rim). Lo más habitual es visitar el sector sur que está abierto todo el año, mientras que el norte cierra en invierno. Es tan grande que recorrerlo todo llevaría días o semanas y no todos los sectores son accesibles.

Lo mejor al ingresar es ir al Centro de Visitantes para conseguir un mapa y algo de información. 
Básicamente hay un camino bordeando el cañón llamado Rim Trail que conduce a los distintos miradores. Este camino es peatonal pero muy cerca hay una ruta para ir de un mirador a otro en auto o en los buses gratuitos que la recorren durante todo el día y son una muy buena opción para volver después de un día entero de caminata. 

Todo el complejo está muy bien organizado, hay centros de información, sanitarios, alojamientos, restaurantes y cafeterías, bancos, supermercados, negocios y hasta lavanderías, incluso hay una pequeña ciudad donde deben vivir los empleados, pero todos estos servicios se insertan con mucho respeto en el entorno natural. De hecho cuando uno está caminando por el borde del cañón ni siquiera recuerda la presencia de toda esa infraestructura. 
Si se dispone del tiempo es aconsejable pasar una noche dentro del parque para poder disfrutarlo a pleno y no tener que correr con los horarios. Además tanto el atardecer como el amanecer son muy hermosos. Hay varios hoteles disponibles, además de campamentos, son un poco costosos pero valen la pena por su cercanía al cañón.
Caminamos desde nuestro hotel hacia el oeste, hasta Hopi Point donde vimos el atardecer, y a la mañana siguiente nos despertamos muy temprano para ver el amanecer en Yavapai Point. Volvimos para desayunar y antes de irnos recorrimos el camino hacia el este hasta Desert View desde donde salimos a la ruta que nos llevaría a Monument Valley.
Antes de pasar a las fotos cuento un poco lo que yo sentí. Sabía, por las imágenes que había visto alguna vez, que el Gran Cañón era inmenso e impactante pero nunca me había imaginado cuánto ni había pensado demasiado en cómo era realmente. En una reacción un poco tonta, sobre todo tratándose de un "cañón", me sorprendí de que se tratara de una depresión, una hendidura, en la tierra que uno contempla desde arriba, aunque también se pude bajar y llegar hasta el río Colorado. También me sorprendió su inmensidad, es imposible abarcarlo con la mirada. Es algo realmente fabuloso y a lo largo del camino se van descubriendo distintas formas, aunque nuestro punto de vista no varíe demasiado,  y el color de la roca cambia a medida que avanza el día. Al mediodía cuando llegamos el paisaje estaba como quemado por la intensidad del sol, pero con el transcurrir de la tarde fueron apareciendo tonos rojizos que alcanzaron su máximo esplendor con el atardecer. El amanecer es otro momento inolvidable. Hay que levantarse muy temprano, antes de las 6 de la mañana, pero vale la pena porque el cañón, que en ese momento está oculto en la noche, va revelándose de a poco con tonalidades azuladas hasta descubrirse completamente con la luz diáfana de la mañana.
Me resulta muy difícil describir lo que vi, sólo puedo recomendar que vayan si tienen la oportunidad y espero que las fotos puedan mostrar aunque sea un poquito de esta maravilla. 

Centro de visitantes
La primera vista del cañón desde Mather Point, muy cerca del centro de visitantes.
Yavapai Point
Durante el recorrido se encuentran estas placas que marcan la antigüedad del cañón que , a la altura de Hopi Point, supera los 4.000 millones de años. 
Grandeur Point



Atardecer en Hopi Point
Amanecer en Yavapai Point




Desert View. La última imagen.


+ info

Entrada
Pagamos U$S 25 por auto (el precio varía según el tipo de vehículo) y por 7 días lo cual es muy barato porque la entrada incluye los buses que circulan dentro del parque. También hay un pase anual que cuesta U$S 50.

Alojamiento
En Williams hay varios hoteles económicos y realmente es una gran opción por su cercanía con el cañón, apenas 1 hora de distancia. Nosotras nos alojamos en el Grand Motel. Tiene una gran relación precio-servicios, U$S 60 por una habitación para 4 con desayuno y estacionamiento gratuito.
En el Cañón hay varios hoteles que pertenecen a la empresa Xanterra Lodges. Nosotras nos quedamos en el Yavapai Lodge y estuvo muy bien pero lo mejor es quedarse en El Tovar, el más lujoso, o en Bright Angel, tipo cabañas, que están justo frente al cañón. Es importante reservar con tiempo porque las plazas se agotan con mucha anticipación. Todos tienen un restaurante dentro del edificio o en las cercanías, el nuestro además estaba frente al Market Plaza que es como un pequeño centro comercial.
Yavapai
 
El Tovar - Bright Angel

Comida
En varios de los hoteles del Cañón hay restaurantes y cafeterías de distintas categorías. El restaurante del Tovar es el más exclusivo y también el más caro, Yavapai tiene una cafetería con comida rápida pero en la Market Plaza que está enfrente hay un supermercado que también vende comida preparada. Lo único para tener en cuenta son los horarios porque algunos cierran temprano.
Típico desayuno con huevos revueltos, panceta, papas asadas y un bizcocho. Riquísmo y pesado!
Estados Unidos es el reino del refill y hasta el café se puede "refilear" pero es tan liviano que ni molesta. 
Compras
Realmente no compramos nada pero tanto en Williams como en el Cañón hay negocios con souvenirs y cosas típicos de la región como joyas, artículos de cuero, licores, conservas, etc.
 
Local de artesanías de Desert View


domingo, 14 de abril de 2013

Road trip

Después de Los Ángeles empezó la verdadera aventura por el oeste americano con un viaje en auto por cuatro de los sitios naturales más espectaculares de Estados Unidos hasta llegar a Las Vegas: Gran Cañón, Monument Valley, Antelope Canyon y Bryce Canyon.

Cuando planeábamos el viaje nos costaba conseguir información precisa sobre las rutas y lo mejor que encontramos provino de blogueros, por eso decidí tomar nota con el mayor detalle posible de las rutas y los tiempos de viaje esperando que estos datos sean útiles para otros viajeros.

Fueron cinco días por carreteras bien señalizadas y seguras, algunas con paisajes interesantes y otras no; estadías en hoteles ruteros de variadas categorías; desayunos americanos con huevos, panceta y etc. o café bebido en el auto para no demorar el viaje; noches en pueblitos de película desde el pintoresco Williams al extraño Page; mucha música para amenizar el camino y obediencia absoluta al GPS (a cuya alma "gallega" bautizamos Penélope).

Ya vendrán los relatos correspondientes, por ahora el mapa.


Ver Roadtrip USA 2012 en un mapa más grande

domingo, 7 de abril de 2013

Los Ángeles

Tercera escala del tour USA 2012.

Luego de mi pasada por San Francisco llegué a Los Ángeles adonde me encontraría con mis amigas, en el mismo aeropuerto, para pasar un día en la ciudad y después empezar nuestro recorrido por los grandes parques naturales del oeste americano.
Después de reunirnos, sin problemas por suerte a pesar de llegar a terminales distintas, fuimos hasta la agencia Alamo en la que habíamos reservado un auto.
Primera advertencia: imprescindible alquilar auto en LA porque la ciudad es enorme, los lugares visitables están muy distantes unos de otros y a todos lados se va por autopista. Como en las películas. 
Lo primero que nos pasó fue que la única conductora entre nosotras cuatro (mi inefable amiga Marisú) no se siente muy cómoda manejando autos ajenos y tampoco le gustan los autos grandes. El auto era ajeno, obviamente, y sólo tenían disponibles autos un poquito más grandes que su 207. Pasamos como 40 minutos arrastrando las valijas por el estacionamiento sin decidirnos por ninguno mientras gente mucho más expeditiva que nosotras se iba llevando los autos de a poco. Al final no tuvo más remedio que decidir y eligió un Nissan lindísimo.
Lo segundo que nos pasó es que el auto, también obviamente, era automático y si bien mi amiga sabe manejarlos, había perdido la costumbre. Así que tuvimos que pedirle asistencia al chico del estacionamiento (que afortunadamente y obviamente -una vez más- era latino) que se rió bastante con nuestras caras de susto.
Esta foto no es mía pero muestra la realidad.
Tercera situación: el tránsito de LA. No es para indecisos. Se respetan las normas de tránsito pero se va rápido, la mayoría conoce el camino así que no duda para donde ir (como uno) y se puede (se debe) doblar a la izquierda casi en cualquier momento! Eso no lo llegamos a entender nunca muy bien pero aún con el semáforo en rojo se puede girar a la izquierda, si no viene nadie del otro lado, creo. En fin. Salimos del aeropuerto y gracias al GPS llegamos al hostel que teníamos reservado en North Beach sin mayores inconvenientes.
Segunda advertencia. Imprescindible el GPS, tanto para ciudades como LA como para la ruta porque si bien todos los caminos están muy bien señalizados, a uno que no conoce le resulta muy difícil enganchar la ruta correcta y si te pasás estás perdido. Otra cuestión es que hay que confiar en el GPS, tratamos de desafiarlo un par de veces pero sólo conseguimos perder tiempo. 

Dejamos las valijas y salimos enseguida porque íbamos a pasar apenas 24hs en LA así que no había tiempo que perder. Para empezar fuimos al downtown para conocerlo pero sobre todo para ver un edificio de Frank Ghery onda Guggenheim: el Walt Disney Concert Hall, hogar de la Filarmónica de Los Angeles. Llegamos, pero fue imposible estacionar ni frente al edificio ni en los alrededores. Los lugares con parquímetro estaban cubiertos y los estacionamientos eran prohibitivos así que dimos vueltas, un poco a lo tonto sacando fotos desde la ventana y decidimos irnos a otro lugar más tranquilo.
Walt Disney Concert Hall

 

Un poco del downtown
Lo lamentamos un poco pero no demasiado porque igual todo lo que veíamos nos hacía sentir como parte de una película o una serie y eso ya era entretenido en sí mismo.
La siguiente parada fue el famoso Rodeo Drive con sus tiendas de lujo y el recuerdo de Julia Roberts y Richard Ghere en Mujer Bonita. Muy linda zona. Dimos una vuelta y nos engañamos diciendo que no habíamos podido comprar en Chanel o Louis Vuiton porque estaban cerrando.




Con Pilar y Nadia
Pero, como decía Discepolo, en el mundo conviven la biblia y el calefón, antes de ir a Rodeo Drive paramos en el camino a comer pollo frito en un Kentucky Fried Chicken. Riquísimo!

De ahí a Hollywood Boulevard para completar nuestra visita express y como si estuviéramos en un micro turístico de esos que evito cada vez que viajo.
Otra vez nos sentimos como un film. No bien bajamos del auto nos encontramos con un partido de football colegial con porristas y hasta banda musical, y después paseamos por el Paseo de la fama y el Chinese Theatre, donde están las huellas de manos y pies de los actores más célebres. En el camino nos cruzamos con Elvis, Jack Sparrow y Marilyn, entre otros.
Football americano escolar
 


A la mañana siguiente aprovechamos que habíamos elegido un hotel sobre la playa y disfrutamos una bella mañana caminando por Venice Beach y Santa Mónica.

La vista desde el hostel
El lateral del Venice Cotel

Baywatch!
El muelle de Santa Mónica
El grupete completo: Nadia, Pilar, Marisú y yo

Antes de irnos nos acercamos lo más que pudimos al famoso cartel de Hollywood, aunque más no fuera para sacar una foto.

Como verán no conocí casi nada más que los máximos hitos turísticos. Me gustaría volver para pasar un par de días en la playa y recorrer la ciudad un poco más, especialmente las zonas más residenciales menos conocidas, sin tanto apuro.


+ info
Alojamiento
Venice Cotel. Muy bueno y económico. Excelente ubicación en pleno Venice Beach y con vista a la playa. Habitaciones simples y cómodas, cocina totalmente equipada a disposición del huésped, salas comunes y bar. Al lado hay un estacionamiento.
Estacionamiento
En la calle con parquímetro U$S 2 por hora.
En un estacionamiento cuesta U$S 15 por la noche completa hasta las 11 de la mañana.
No conviene estacionar mal. Hay patrullas dando vueltas todo el tiempo y las multas son muy altas. Para eso hay que leer con cuidado los carteles y, si no los entienden como nos pasó a nosotras, es preferible preguntarle a alguien antes que arriesgarse a una infracción.
Gasolina
El precio varía según la marca pero más o menos está alrededor de U$S 4,70 x galón (unos 4 litros)


Próxima parada: el Gran Cañón


Dubai

Hace casi dos meses que estoy intentando escribir esta entrada y no le encuentro la vuelta porque Dubai es un destino muy difícil de descr...