sábado, 9 de noviembre de 2013

El banquete

Tengo el blog muy abandonado. Este año fue muy prolífico en viajes, por suerte, pero no tanto en voluntad de escribir así que me va a costar un poco ponerme al día.
Acabo de volver de un fabuloso paseo por Europa en el que visité Praga, Viena, Berlín, Amsterdam, Porto y Lisboa. Todavía no estoy como para empezar a escribir sobre esas ciudades, que merecen muchas palabras, así que empiezo por una de las cosas que más me gustó del viaje: la comida! En todos lados fue exquisita y no me privé de nada.
Aquí va sólo una muestra.

MADRID
Un conito de jamón crudo

Aceitunas enormes y deliciosas en el Mercado San Miguel

PRAGA
Codillo de cerdo, acompañado por ensalada de coliflor y salsa de mostaza. 
Goulasch, una delicia! Muy distinto al que se come en Argentina y acompañado por unas croquetas de pan increíbles 
Sopa! En este caso de hongos
Trdelnik. Es una masa dulce que se asa enrollada como un espiral y se come espolvoreada con azúcar. 
Jamón asado. Se recomienda comerlo "de parado" en la Plaza de la Ciudad Vieja. 
Absenta. El trago típico aunque no sé si para los checos o para los turistas porque en muchos lados está prohibido. Horrible, demasiado gusto a anís.
VIENA
Torta con capuccino en la confitería Aída
La mítica Sacher Torte, en el Café Sacher. Se me hace agua la boca de sólo recordar. 
Escalopes con espaguetis (no me pregunten por qué esa combinación pero estaba buenísimo)

BERLIN
Currywurst en Curry 36. Típico y delicioso. Imperdible!
Waffle con unas cerezas increíbles.

AMSTERDAM
Costillitas de cerdo. Una manteca!
Una mezcla de albóndiga y hamburguesa deliciosa
Quesos, quesos, quesos... Quiero!!!
PORTO
Pez espada frente al Duero


domingo, 2 de junio de 2013

Las Vegas

El viaje "USA 2012" terminó, a lo grande, en la increíble ciudad de Las Vegas. Increíble por más de una razón: porque fue creada de la nada por gangsters que llevaron allí su dinero mal habido y construyeron el paraíso del juego y las apuestas; porque, aunque creció mucho desde su fundación, sigue siendo como un espejismo de edificios altos y brillantes en medio del desierto; porque es un despilfarro de lujo, luces, aguas danzantes (ya dije que está en medio del desierto, no?), escenografías que recuerdan a la antigua Roma, a Venecia o al París de la belle époque; porque es un lujo decadente; porque hay una Las Vegas de día y otra de noche (la verdadera) y porque, contra los prejuicios que muchos (incluida yo) tenemos, es un lugar divertido, interesante y vibrante que vale la pena visitar y disfrutar.
Llegamos desde Bryce Canyon después de un viaje de unas cuatro horas por una carretera a cuyos lados el paisaje iba cambiando de una zona montañosa a una planicie desértica.
Pasamos de esto...
A esto
Como todo viaje que se precie por Estados Unidos incluye una buena porción de compras antes de llegar siquiera a la ciudad nos metimos en el Premium Outlet donde pasamos 7 horas! casi sin darnos cuenta. El atardecer nos avisó que era hora de seguir.
En el outlet con Pilar tomándonos 5' para comer algo y juntar fuerzas para seguir. 
Agotadas por las compras entramos en la ciudad y enseguida nos vimos por las luces de neón (más bien de LED hoy en día) de los hoteles, esos hoteles que vimos tantas veces en las películas. Nosotras habíamos reservado en el Cosmopolitan, uno de los nuevos, que está justo al lado del Bellagio sobre el Strip, la avenida principal.

Yo suelo dejar la información de los hoteles para el final, más como referencia que como parte del relato en sí, pero en el caso de LV es distinto porque esta ciudad justamente se define por sus hoteles y sus casinos, que en realidad son lo mismo, y los recorridos son de un hotel a otro.
El Cosmopolitan es espectacular. No bien acceder sorprende el lobby donde los muros y las columnas están cubiertas por pantallas que cambian las imágenes componiendo la decoración. Es un hotel de lujo pero con habitaciones y servicios de distinta categoría y, para los plebeyos como nosotras, el check inn es apenas y trámite y no hay botones que lleve las valijas a la habitación ni nada parecido, te dan una tarjeta, te indican donde está el ascensor y listo.

Subimos (hasta el ascensor era espectacular) y llegamos a nuestra habitación que parecía sacada de una revista de decoración: todo muy moderno, de diseño, camas como nubes, un baño increíble y una fabulosa vista a las fuentes del Bellagio y el Strip. ¿Qué más?




¿Servicios? Ninguno. El precio no incluye desayuno, en casi ningún hotel, y se paga todo aparte, hasta internet. Lo que aprendí de LV es que hay que ir a un gran hotel porque aunque parezcan caros no lo son tanto para lo que son, nosotras pagamos U$ 323 por dos noches en una habitación para cuatro, es decir U$ 40 por persona por noche (menos de lo que pagué en los hostels de Chicago y San Francisco por una cama en habitación compartida), pero conviene a partir de 3 o 4 personas porque cuesta lo mismo que para 2. Y la verdad es que dónde va uno a parar en un hotel así? Yo, en ningún otro lado, seguro. Lo reservamos por Sniqueaway con un Secret Sinique a un increíble precio.
The Chandelier. Tres niveles de bar envueltos en hileras de cristal. 
En todos los hoteles para salir o entrar hay que atravesar enormes corredores con bares y casinos y se camina más por dentro que por la calle porque justamente la gracia está en conocer el interior de los hoteles y, obviamente, jugar. 
Ya era de noche así que nos cambiamos rápido y nos fuimos a comer. Dicen que LV es la ciudad del pecado y la gula es uno de los pecados capitales, no? Bueno, pues, sucumbimos y sacamos un pase que se llama Buffet de Buffets que por el módico precio de U$ 49 (más impuestos, siempre es más impuestos) ofrece 24 hs de comida libre en seis de los mejores buffets de hoteles de la ciudad: Ceasar Palace, Plante Hollywood, Flamingo, Río, Harrah's y París. Elegimos Le Village Buffet del París porque nos quedaba más cerca. Tratamos de ser discretas pero como lograrlo teniendo a disposición más de diez islas con comidas diferentes desde quesos y fiambres, ensaladas, pastas, carnes, pescados y mariscos, frutas, postres, etc. etc. etc. y todo muy rico. El lugar imita una aldea francesa con sus callecitas de adoquines iluminadas por faroles, es súper kitsch pero uno espera eso de LV, no?

Locas por los postres

Con la panza (demasiado) llena y el corazón contento fuimos a dar una vuelta por el Bellagio, clásico y elegante a su manera y espectacular, y por el Ceasar Palace, aún más clásico pero no tan elegante.
Teníamos toda la intención de estirar la noche pero entre la levantada temprano, las 4 horas de viaje, las 7 horas de compras y el exceso de comida, terminamos en la habitación a las 12 de la noche y aunque la cama era la más cómoda del mundo yo no pude dormir nada! y me preguntaba por qué.
Flamingo
Ceasar Palace

El lobby del Bellagio. Espectacular

Decoración de Halloween en el Bellagio


The strip
Paris
Me desperté muy temprano, tipo 7, y todas nos levantamos a las 8 y como teníamos que aprovechar los U$ 49 nos fuimos a desayunar al Planet Hollywood: huevos con tocino, pancakes, tostadas, frutas y tortas. Una bomba. Otra.
Ojo que esto era de las cuatro!
Después fuimos a visitar más hoteles el Aria, muy lindo, el New York New York, de cartón, y el MGM, horrible, y después fuimos a algunos negocios. No almorzamos, no pudimos, y yo me sentía muy mal hasta que entendí que era por la cantidad de comida, por eso había dormido tan mal!
Las Vegas de día es otra cosa, casi se parecería a una ciudad normal si no fuera porque se nota que los hoteles son de cartón, los más viejos que son temáticos e intentan imitar ciudades o escenarios naturales. Es como pasear por un parque temático.

Las fuentes del Bellagio en acción
Aria
New York New York
New York New York
La estatua de la Libertad y detrás el Excalibur

Rain Forest Café en el MGM


Volvimos al hotel y pasamos la tarde en las piscinas, tiene 3, que son de acceso gratuito aunque para estar en los camastros o los asientos más cómodos hay que consumir más de U$ 100. Nosotras tomamos unos tragos, tomamos algo de sol (no mucho porque hay demasiado edifico y enseguida queda oculto) y fuimos al jacuzzi. La dolce vita que le dicen.
Boulevard Pool
Con Pilar y Nadia
Bamboo Pool
Después nos preparamos para ir la teatro, teníamos entradas para Love del Cirque du Soleil. Antes cenamos en el Harrah's (ya teníamos lugar en la panza otra vez) porque quisimos entrar al Ceasar pero había demasiada cola.
En LV hay ocho shows del Cirque: Love, Mystére, Zumanity, Zarkana, Kâ, Chris Angel, O y el recién estrenado One, un homenaje a Micheal Jackson. Elegimos Love porque tiene música de los Beatles y nos pareció que iba a ser muy entretenido, y así fue. Lo dan en el Mirage y ya el foyer está ambientado con imágenes de los Beatles y decoración alusiva, hasta los acomodadores están vestidos como guardias ingleses. La obra es increíble, no tan acrobática como las tradicionales del Cirque sino muy bailada y, obviamente, la música es espectacular y alegre. Los números que más me gustaron fueron The way she moves, Help y Come together, que además es mi tema beatle preferido. Está prohibidísmo sacar fotos o filmar así que no puedo mostrarles mucho pero si andan por LV no se lo pierdan, es espectacular. Las entradas se consiguen por internet y cada mes hay descuentos para el mes siguiente.



A la salida paseamos por el Venetian con sus canales y góndolas, el Campanile y el Puente de Riato. Más escenografía pero buena.




Otra noche más el cansancio pudo con nosotras y volvimos al hotel relativamente temprano. Lo bueno es que casi no hay que caminar porque hay escaleras mecánicas y pasarelas móviles en todos lados. Realmente esta ciudad está hecha para el relax.
El Cosmopolitan tras la fuente del Bellagio
Esa noche terminaba mi paseo por LV y por USA porque a la mañana siguiente emprendía la vuelta. Como conclusión debo decir que un día y dos noches es poco para esta ciudad, harían falta por lo menos un día y una noche más para recorrer (ni siquiera llegamos a ir al centro a pasear bajo la calle cubierta por luces) y sobre todo para disfrutar de los fabulosos hoteles y descansar realmente.
Me levanté temprano, tomé el transfer al aeropuerto (que está a sólo 10 minutos) y, viendo la gente jugar en las maquinitas del aeropuerto mientas esperaban el avión, me di cuenta de que habíamos cometido el peor de los pecados en la ciudad del pecado ¡No jugamos ni una sola fichita! Increíble. Ni un dólar!
Y bueno, habrá que volver porque ir a Las Vegas y no jugar es imperdonable, no?
La última imagen: Las Vegas desde el aeropuerto.
Hasta la vista USA! Volveré

Dubai

Hace casi dos meses que estoy intentando escribir esta entrada y no le encuentro la vuelta porque Dubai es un destino muy difícil de descr...