martes, 15 de agosto de 2017

Viajar sola

Interrumpo la serie del viaje por Medio Oriente para hablar de una cuestión que muchos hemos experimentado, que algunos temen y otros amamos: viajar solos. Sola, en mi caso.
Encontrar buenos compañeros de viaje puede ser difícil, lo sabemos, y todo lo que puede resolverse con tolerancia, flexibilidad y buen humor, puede complicarse y mucho con intransigencia y caprichos. Pero viajar solos para algunas personas también es muy difícil o directamente imposible, hay temor a no saber arreglarse, a aburrirse, a enfrentar lugares e idiomas desconocidos sin compañía, a superar las dificultades que puedan presentarse.
Yo tengo la oportunidad de viajar bastante, generalmente acompañada pero otras veces no, y... me encanta viajar sola!
Rara vez lo elijo pero cuando sucede lo disfruto mucho aunque tengo mis condiciones, todas muy personales:

  • No por mucho tiempo. Una semana o diez días es lo que llego a tolerar, una vez viajé a Francia con una beca y luego me tomé una semana más por lo que estuve un mes prácticamente sola y al final se me hizo pesado, sobre todo a la noche. 
  • Sí a las ciudades grandes con mucho para ver y hacer. Sé que nunca me voy a aburrir en ciudades como Nueva York, París, Londres, etc., siempre hay tanto para conocer y para hacer que, al menos de día, tengo entretenimiento asegurado. 
  • No a los lugares naturales. Playas, montaña, bosques y otros lugares similares en soledad? No, no y no. Por un par de días tal vez, pero nunca más de dos. 
  • No a los destinos "precarios". Le llamo precarios a lugares con medios de transporte deficientes, poca infraestructura o mucho desorden en los que pueden surgir problemas, porque las dificultades siempre se enfrentan mejor en compañía. 

Y eso es todo, tampoco son tantas condiciones, no? Lo demás para mí es todo positivo y lo viví a pleno la semana pasada en mi visita solitaria a Nueva York. Está bien, pavada de ciudad elegí, pero tonta no soy che!
Resulta que NECESITABA un corte y sólo tenía una semana, ya había estado en NYC dos veces antes, conocía bastante y no me sentía con la obligación de ir a museos ni visitar determinados lugares, el viaje es corto (viaje directo de apenas 10 horas) y se consiguen pasajes bastante buenos. Conclusión: Nueva York.
Pero el destino es anecdótico, lo importante es que en este viaje, como nunca antes, sentí la libertad y la felicidad de la soledad elegida.
Me considero muy buena compañera de viaje porque soy tolerante, me divierte tanto el lujo como lo popular, disfruto (obviamente) de un 5 estrellas pero normalmente voy a hostel, me levanto temprano, camino mucho, como cualquier cosa en cualquier lado, duermo (y muy bien) en cualquier lado, acepto prácticamente cualquier plan y no tengo problemas con casi nada. Por eso, en general, la paso muy bien viajando con quien sea pero esta vez la pasé tan bien conmigo misma!
Me levanté y acosté a la hora que quise, caminé por donde y hacia donde quise, paré a descansar las veces que quise, entré a todos los negocios que quise, compré lo que quise, comí lo que quise, visité lo que quise y durante seis fabulosos días no tuve que acordar nada con nadie. No es genial? 
Mientras pensaba este post recordaba ciertos momentos que me quedaron grabados de mis viajes en solitario. Se los dejo recomendando enfáticamente que lo intenten, al menos una vez.

En mi segunda visita a París, y a Versalles, llegué al Dominio de María Antonieta que me gustó mucho más que el Palacio y recuerdo que estaba paseando tranquila por ahí, en un atardecer de invierno, con una taza de chocolate en la mano y escuchando música por mis auriculares y fue un momento simple pero hermoso que nunca olvidé. 
En Brujas alquilé una bicicleta, algo que me encanta, para recorrer a mis anchas esta ciudad de cuentos de hada. 
En Barcelona alquilé una bicicleta para recorrer la costa desde el Monumento a Colón hasta el Forum. Fue un paseo fenomenal. 
En Bilbao me pasé horas admirando cada ángulo del increíble Guggenheim sin que nadie protestara.
Llegué a Miami un día antes que mis amigas, no cuenta como viaje en soledad, pero esas horas me dieron la oportunidad de disfrutar (sin culpas) de la comida chatarra que me encanta. 
Andar en bicicleta me encanta, como habrán notado, por eso aprovecho cada oportunidad que tengo. En Nueva York hace un par de años alquilé las bicicletas públicas por un día. 
En mis últimas vacaciones estuve unos días sola en Singapur y aún así me reservé una noche en el Marina Bay Sands para disfrutar de la que tal vez sea mejor piscina del mundo. A veces los gustos cuestan un poco más pero lo valen. 


En Nueva York este último viaje hice tantas cosas que es difícil elegir pero me quedo con el atardecer que disfruté en el Brooklyn Bridge Park en Dumbo porque estaba tan lindo y yo tan a gusto tirada en el pasto que simplemente no me quería levantar y como nadie me esperaba, no tenía compromisos y nada mejor que hacer, literalmente, allí me quedé. 
El único problema real que tengo cuando estoy sola son las fotos, las selfies no son mi fuerte, pero aquí estamos. 

domingo, 23 de julio de 2017

Petra

Petra era para mí uno de esos lugares míticos y misteriosos que siempre quise conocer después de haber visto imágenes de esos increíbles templos tallados en la piedra y (sí) de haber visto la "ciudad perdida" en Indiana Jones y la última cruzada (mi favorita absoluta de toda la serie).
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Harrison Ford y Sean Connery juntos con River Phoenix. Definitivamente es la mejor película. 
Lo que francamente no sabía hasta que llegamos allí es que Petra no es sólo un templo sino que es un enorme complejo de edificios excavados en la roca de 264000 m2. Hay varios templos, tumbas, un anfiteatro y edificios cívicos. Fue construida hace más de 2000 años por los nabateos, tribu de origen árabe, y era una ciudad de paso que unía las rutas de la seda, de las especias y otras rutas comerciales que conectaban China, India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.
Imagen relacionada
Obviamente tiene muchísima historia y conviene leer lo que se pueda antes de viajar pero hay muchísimas fuentes de información más apropiadas que mi blog, yo prefiero centrarme en lo que sentimos durante nuestro recorrido y espero que me ayuden las imágenes porque es muy difícil con palabras.

En el acceso hay espacio abierto donde ya empiezan a verse las construcciones talladas en la roca y luego se ingresa a un estrecho cañón natural llamado el Siq que ya en sí mismo es lindísmo. Son unos 20 minutos de caminata y el sendero se comparte con unos carritos muy simpáticos para quienes no quieran o puedan ir a pie.


Hacia el final empieza a vislumbrarse el primer templo, el más famoso, muy adecuadamente llamado el Tesoro y les juro que ir descubriéndolo a cada paso es emocionante.

El templo es hermosísimo y perfecto, tanto que cuesta creer que haya sido tallado a mano hace miles de años con las herramientas de esa época, tanto más rudimentarias que las actuales. También es increíble que haya llegado a nuestros días casi intacto y habrá que agradecer que la ciudad fue redescubierta hace apenas 200 años.
Les recomiendo que se tomen su tiempo para admirarlo y ver cada detalle de su magnífica fachada, no se puede ingresar, ignorando los camellos y los imitadores de Indiana Jones y Jack Sparrow (¿?) que pululan por ahí porque es verdaderamente algo único en el mundo.

El preciosismo del tallado es francamente asombroso y la piedra, de tonalidad rosada, cambia de color con la luz hasta volverse dorada. 
Esta maravilla es sólo el comienzo y a lo largo del recorrido pueden apreciarse más templos, tumbas y cuevas, todas talladas en la piedra. Los colores de la roca y la erosión causada por el viento, la arena y el tiempo generaron formas fascinantes. 



El Teatro, la Avenida de Columnas y el Gran Templo nos recuerdan la arquitectura griega y romana pero también fueron construidos por los nabateos.
A partir de allí comienza el ascenso de más o menos una hora hasta "El Monasterio", que cuesta un poquito pero vale muchísimo la pena porque este templo es fabuloso y la vista desde lo alto también.
El Monasterio
Este es el fin del recorrido y se regresa por el mismo camino, pero si hacen como nosotras que fuimos por la mañana y nos quedamos hasta la tarde, verán que la luz diferente cambia la tonalidad de la piedra y podrán descubrir cosas nuevas.

Releyendo la entrada me doy cuenta de que ni mis palabras ni mis imágenes llegan a describir la riqueza de Petra, pero créanme cuando les digo que es uno de esos lugares absolutamente únicos que realmente vale la pena conocer porque es mucho más lindo, interesante y fascinante de lo que alguna vez imaginaron.


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Transporte
Llegamos por tierra en un auto alquilado en el aeropuerto de Amman, previa parada en el Mar Muerto. El camino es bueno pero cuesta un poquito encontrar el desvío hacia Wadi Musa, no hay mucha señalización y la ruta no tiene servicios en una buena parte del trayecto, así que recomiendo salir de día y con bastante tiempo. A nosotras nos llevó unas 4 horas llegar desde el mar y llegamos de noche al pueblo.
Hay tours por supuesto y también un autobus, Jett, pero no tiene demasiados horarios por lo que si optan por esta opción deben organizar bien el viaje.

Alojamiento
En Wadi Musa, que está literalmente al lado de Petra, hay muchos hoteles para elegir y de todos los presupuestos. Nosotras fuimos a La Maison Hotel que está a 5 minutos a pie de la entrada. Es muy bueno, precios accesibles, buen desayuno y buen restaurante. Muy recomendable.

Gastronomía
La comida de esta parte del mundo es deliciosa y se puede comer bien y a buen precio en casi todas partes.

Visitar Petra
Para ingresar a Jordania hay que pagar una visa de 50 dólares que los argentinos podemos sacar en el mismo aeropuerto.
El país promociona las estancias más largas, mucha gente entra a Jordania por el día sólo para ir a Petra, por lo que el valor de la entrada varía según los días que uno permanezca allí: un día 90 JD, dos días 50 JD. Hay que mostrar el pasaporte al momento de pagar.
Dentro del complejo hay negocios de souvenirs, comestibles y bebidas, hay baños y algunos restaurantes, el más costoso pertenece al hotel que está dentro del sitio. Conviene llevar agua, llevar una gorra o sombrero , nosotras fuimos en mayo y hacía mucho calor y casi no hay lugares con sombra, y también pueden llevar la comida para no comprarla allí. Como buenas argentinas, nos armamos un sandwichito en el desayuno del hotel.
Nosotras fuimos a eso de las 10 de la mañana, después de desayunar, y volvimos como a las 17hs. De esa manera pudimos recorrer todo a nuestro ritmo, descansando cuando lo necesitamos.


La Yapa: Amman
Al día siguiente de visitar Petra dejamos el hotel después de desayunar y partimos hacia Amman, teníamos el vuelo al Cairo por la tarde. La ruta es el Camino de los Reyes y cruza tierras que alguna vez caminó Moisés (!), hay varios sitios históricos para visitar si cuentan con tiempo. Nosotros no lo teníamos así que preferimos dar una vueltita por Amman para, al menos, conocer la ciudad.
El centro histórico, construido sobre una colina, es laberíntico y caótico pero agradable y se parece ser un país próspero por los edificios, los autos, las autopistas y hay mucho más verde de lo que esperábamos.


Próxima parada: Cairo!




sábado, 15 de julio de 2017

Mar muerto

La segunda parada de nuestro viaje por Oriente Medio fue Jordania, un país con una riquísima historia y dos atracciones impresionantes: el Mar muerto, que en realidad es un lago y lo comparte con Israel y Palestina (les suena este trío?), y Petra, la increíble ciudad tallada en la piedra. 
Llegamos desde Dubai en un vuelo de Royal Jordanian y en el aeropuerto de Aman alquilamos un auto que usaríamos durante nuestros dos días de estadía en el país. Nos atrevimos a hacerlo porque habíamos leído muchos comentarios de viajeros que decían que las rutas eran seguras y en nuestra experiencia lo fueron y el auto es una buena y económica manera de moverse sin depender de un tour armado o contratar una agencia. 
La ruta estaba bien efectivamente aunque nos costó un poco la señalización, no por el idioma (los carteles fundamentales están en inglés) sino porque no nos pareció muy clara. Fundamental el GPS y animarse a preguntar y recomiendo viajar de día porque no hay tantas luces y hay tramos largos en los que no hay nada, sobre todo entre el mar y Wadi Musa. 
Después de dar un par de vueltas en círculo encontramos nuestro camino hacia el mar y a medida que dejábamos atrás la ciudad la tierra se hacía más árida y se sentía el descenso hacia la costa. El Mar muerto está a 430 metros por debajo del nivel del mar.
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Es mundialmente célebre por su salinidad que y los minerales que contiene el agua pero sobre todo porque estas características hacen que el agua sea tan densa que es imposible hundirse. 
A lo largo de la costa hay hoteles, algunos de cadenas internacionales, que tienen acceso privado a la playa y además piscinas, y ofrecen tanto estadías como pases diarios que están entre 30 y 60 dólares con almuerzo incluido. También hay balnearios públicos y pagos. Nosotros optamos por esta opción porque no íbamos a estar mucho tiempo, apenas unas 3 horas, pero con más tiempo los hoteles serían una buena elección. Fuimos a Amman Touristic Beach que cuesta 10 dólares y si bien no es gran cosa, hay acceso a la playa, piscinas, baños con duchas y lockers, un restaurante y un kiosco. 
Pero lo importante es llegar al mar y la verdad es que es una experiencia rarísima. 
Primero el agua parece aceite, es súper densa y la piel queda como bañada en aceite de oliva y es tan salada que una sola ducha no alcanza para quitar la sazón. 
Segundo, es cierto que es imposible hundirse, casi que hay que esforzarse por tirarse para atrás para hacer la plancha pero una vez que se logra es lo más fácil del mundo porque no hay que agarrarse de nada para flotar. 
Tercero, el piso es como de mármol y resbala bastante. 
Cuarto, cuídense mucho de que les entre agua en los ojos, a mí me pasó y no les cuento como arde! 
Las imágenes no alcanzan a mostrar lo que les cuento pero créanme y, si tienen oportunidad, no se pierdan de vivir esta rareza. 






Antes de terminar quisiera contarles un pensamiento que tuve mientras estaba ahí, flotando. La franja de tierra que apenas se distingue a lo lejos es Israel, o tal vez Palestina aunque para el caso no importa, y todos sabemos los enormes conflictos que hay en la frontera de estos países. Por eso me preguntaba cómo es que, a pesar de tanta tensión, nosotras podíamos estar tranquilas, disfrutando de esa maravilla, y lo único que se me ocurrió es que la vida es así, la vida sigue y hay que tratar de disfrutarla al máximo. Aún así en cada lugar que visito trato de no olvidar la realidad y entender, aunque sin asustarme, que el mundo como lo conocemos es muy frágil. 

Pero basta de pálidas. Próxima parada: Petra!




sábado, 24 de junio de 2017

Dubai

Hace casi dos meses que estoy intentando escribir esta entrada y no le encuentro la vuelta porque Dubai es un destino muy difícil de describir. No sé qué saldra de esto pero acá va. Espero que se entienda lo que queiro transmitir. 

El año pasado y gracias al destino que quiso que una amiga entrara a trabajar en Emirates, tuve la oportunidad de conocer un destino que me intrigaba aunque no lo suficiente como para planear un viaje hasta allí: Dubai. Y lo mejor fue, obviamente, verla a ella y también conocer dos destinos que sí estaban altos en mi lista de deseos: Petra y Egipto.
La experiencia fue fascinante por los contrastes entre estos lugares. Dubai surgió en medio del desierto hace unos 50 años y en ese breve tiempo se convirtió en una atracción mundial, mientras que Jordania y Egipto tienen miles de años de historia y guardan tesoros increíbles. El denominador común es el desierto que, con sus distintas expresiones, domina el paisaje, define las costumbres y condiciona la vida de estos países que lo desafían con monumentos, templos y palacios de ayer y de hoy.
Fue un viaje muy distinto al que terminé de relatar en la entrada anterior, lejos de occidente y de la cultura que más conocemos, a mitad de camino hacia oriente, en una tierra que tuvo un papel preponderante en la historia de la humanidad y que mantiene su protagonismo por razones no siempre felices. Un mundo que me resulta esquivo, pero que cuanto más me acerco más me interesante me resulta, con culturas fáciles de prejuzgar y difíciles de comprender. Un mundo en el que vale la pena adentrarse.
Mientras escribo me surgen algunas preguntas que me hice (y me hicieron) varias veces desde que viajé.
¿Es linda Dubai? 
No. Pero es interesante, más cuando uno piensa que hace medio siglo no existía, literalmente.
¿Vale la pena viajar sólo para conocerla? 
No. Pero sí vale la pena pasar allí dos o tres días como parte de un viaje a otros países de Medio Oriente, de Asia o de Oceanía. También vale la pena viajar en Emirates a esos destinos porque es una aerolínea excelente, probablemente la mejor, con precios muy razonables. En ese caso definitivamente hay que aprovechar la posibilidad de hacer una escala extendida en Dubai.
Si soy sincera la primera palabra que aparace en mi cabeza cuando pienso en esta ciudad es absurda. Por varias razones. Porque parece un gasto de recursos económicos, humanos y naturales innecesario para una ciudad sin pasado, aunque los Emiratos sí lo tienen y muy rico, creada a medida de un proyecto económico. Pero sé que en esta opinión intervienen mis prejuicios.
Durante el paseo con el bus hop on - hop off la grabación decía que hasta ahora Dubai vivió del petróleo pero calculan que se va a agotar en algunas décadas y por eso idearon un nuevo modelo de país pensado como centro mundial de negocios y turismo de lujo, a lo que contribuye su ubicación a mitad de camino entre Europa y Asia. Así lo entiendo más y parece que lo están logrando aunque mi amiga me dice que no fomentan suficientemente el turismo y que mucha gente Dubai sólo como una escala hacia otros destinos y apenas visita la ciudad.
Fue una estadía corta en la que tratamos de visitar los lugares más icónicos. Como teníamos poco tiempo elegimos el sistema de buses turísticos Big Bus que, francamente, no había usado antes en ninguno de mis viajes. Está bueno pero se puede hacer lo mimos usando el metro, que ayudaría a evitar el intenso tránsito, y algún taxi. 
Lo que recuerdo es una ciudad formada por núcleos, por decirlo de alguna manera, unidos por autopistas pero desconectados entre sí. Es una ciudad poco amigable para el peatón, que sólo se puede recorrer en auto o en metro, y que no tiene un carácter definido ni una continuidad espacial. El intenso calor que hay durante gran parte del año seguramente es una razón para que no haya sectores aptos para caminar pero no creo que sea la única razón, da la impresión de que esto no les preocupó.
Este mapa muestra bastante bien lo que quiero decir.

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Tomamos el bus en el Mall of the Emirates y desde allí fuimos hacia la zona del Burj Khalifa pero no bajamos allí, sino que seguimos hasta la zona histórica de la ciudad. Esto es algo de lo que vimos.
La torre Burj Khalifa es muy linda y tan alta que desde cerca no entra en ninguna foto!
Muchos de los edificios tienen formas que intentan rememorar a la arquitectura árabe o a elementos característicos de la zona como las palmeras. Los resultados son... variados.

Transitando estas autopistas uno siente que podría estar en cualquier ciudad del mundo, allí no hay identidad. 
La zona histórica cambia drásticamente. Las alturas bajan, los edificios son normales, nada espectaculares, las calles son tradicionales aunque tampoco invitaban a caminar pero esta vez por el calor y un sol que partía la tierra. Aquí visitamos el Museo de Dubai que cuenta la historia de este emirato. Es un antiguo fuerte construido con la milenaria técnica del adobe. Vale una visita corta y adentro está fresco!
Luego visitamos el antiguo bazar en la zona llamada Al Fahidi que vale la pena visitar. El mercado es obviamente para turistas pero está muy bien y tiene algunas cosas buenas. Yo compré unas pashminas de cachemir impresionantes y a muy buen precio.
Desde allí cruzamos el canal (?) en una barca tradicional, el ticket viene incluido con el paseo en bus. Es un viaje muy cortito pero permite ver el perfil tal vez más original de Dubai.
Del otro lado del río (?) está la zona de Deira que también es más antigua. Allí se encuentra el mercado del oro pero no tengo fotos. Toda esta zona es simpática y muy parecida a Once (los argentinos entienden).
Volvimos a subir al bus para dirigirnos hasta otro de los íconos de la ciudad, el Burj Al Arab, ese fantástico edifico con forma de vela, el primer hotel 7 estrellas del mundo. Lamentablemente, como otros lugares de Dubai, sólo pueden acceder los huéspedes o quienes visitan el restaurante y ambos son caros así que tuvimos que conformarnos con verlo desde lejos.
La playa es linda, el mar turquesa y cálido, y aunque no tiene infraestructura como sombrillas y reposeras, sí hay baños con duchas pero no habíamos llevado traje de baño. Lástima porque nos hubiera venido genial un chapuzón.
En la misma playa volvimos a subir al Bus para seguir hasta la famosa The Palm, esa urbanización construida sobre el mar con forma de palmera. Para nosotras no tuvo mucho sentido ir porque en realidad todo es privado, los hoteles y las playas, a menos que uno vaya a pasar el día en el hotel Atlantis que tiene unas inmensas piscinas y juegos de agua.

La forma de la isla sólo se ve desde el aire pero en el camino se llega a percibir la enormidad de lo que construyeron en el agua, impresionante.
La foto no es muy buena pero pude sacarla desde el avión al amanecer y me gusta porque la ciudad aparece como un fantasma entre la niebla, así como en la realidad apareció en el inmenso desierto de arena. 
Después de tanta extravagancia un poco de normalidad en Marina Jumeirah, un barrio construido sobre la costa con calles agradables, negocios y restaurantes y un hermoso paseo costero que (por fin!) invitaba a caminar y relajarse tomando un jugo (sólo venden alcohol en los hoteles) mirando el atardecer y disfrutando del mar.
Terminamos el día cenando una increíble comida pakistaní frente a la torre Burj Khaifa y disfrutando del espectáculo de la fuente danzante y la iluminación de la fachada. Cursi pero fabuloso y a mi me encanta!

 

 


En nuestro segundo y último día en Dubai (muy poco tiempo, ya sé, pero sólo teníamos 2 semanas de vacaciones) fuimos a Abu Dhabi, capital del Emirato del mismo nombre. Está a unas dos horas y se puede llegar en bus.
Es similar a Dubai aunque a decir verdad no conocimos mucho porque hacía demasiado calor como para estar recorriendo. Sí visitamos la Gran Mezquita Sheik Zayed, una impresionante construcción moderna de mármol blanco con incrustaciones de piedras y mucho oro. Le falta la gracia que da el paso del tiempo, hoy es todo demasiado perfecto, pero es realmente fabulosa y vale la pena visitarla.
La entrada es libre y gratuita, la única condición para las mujeres es ir cubiertas de pies a cabeza pero ahí mismo proveen unas túnicas muy poco agraciadas pero en fin...
A la vuelta nos fuimos directo a Madinat Jumeirah, un complejo de hoteles, negocios y restaurantes que rememora la arquitectura tradicional de la zona y es otro de los lugares realmente agradables de la ciudad. Hay una galería cubierta que asemeja a un bazar y, en el exterior, una serie de canales que se pueden recorrer en una especie de góndola, adonde dan los restaurantes y bares.
La noche estaba hermosa, no demasiado calurosa, así que cenamos una exquisita comida libanesa en una terraza con vista a los canales y al Burj Al Arab. Muy buena forma de terminar nuestra estadía en esta asombrosa ciudad.


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Transporte

Emirates 
Para empezar tengo que hablar de Emirates porque realmente merece toda la (buena) fama que tiene, la clase turista es mucho más cómoda que la de otras líneas, el servicio de abordo es fabuloso y no por eso es más cara que otras.
El viaje a Dubai es muy cómodo, hace una escala de unas 2 horas en Río de Janeiro y desde ahí son 13 horas hasta Dubai pero pasan rapidísimo por la comodidad, la selección de películas y series disponibles y la cantidad y calidad de la comida: al salir de Río sirven desayuno aunque es de madrugada porque nos van preparando para llegar a destino de noche, luego hay almuerzo y cena y entre medio todos los snacks que uno quiera y también mucho alcohol: vino, bebidas blancas, licores, whisky, de todo y con generosidad. Incluso hay internet a bordo!
Por eso esta línea aérea es muy recomendable obviamente para ir a Dubai pero también para visitar medio oriente, Asia y Oceanía.
Dentro de Dubai
Como conté un día contratamos el hop-on / hop-off Big bus y está bueno pero también se puede recorrer la ciudad en metro que llega a todos los puntos turísticos, excepto a The Palm. Hay que adquirir una tarjeta y cargarla de acuerdo a la cantidad de viajes. Las estaciones son lindísimas, muy modernas y super prolijas y en los metros hay vagones exclusivos para mujeres y otros que están divididos al medio por una línea en el piso, pero nadie la cruza.
Tengan en cuenta que en algún momento tendrán que tomar taxi porque para ciertos lugares son inevitables. No son baratos pero tampoco imposibles.
Una de las riquísimas comidas del vuelo, creo que eso era cordero, y las estaciones de metro por dentro y por fuera. 
Alojamiento
Hay mil opciones para elegir con precios que van de accesibles a imposibles. Nosotros, obviamente, optamos por un sencillo pero siempre bueno Holiday Inn en la zona llamada Safa Park que está cerca del metro y a una distancia lógica para ir en taxi a sitios turísticos si fuera necesario. Como todos los HI está muy bien, habitaciones cómodas y bien equipadas, buen desayuno y buena atención.

Gastronomía
A todas nos encanta la comida de medio oriente así que las dos veces que nos sentamos a comer elegimos restaurantes pakistaníes y libaneses realmente fabulosos, uno en el Dubai Mall y otro en Madinat Jumeirah. Pero, obviamente, hay para todos los gustos y todos los presupuestos.
Recuerden que sólo se puede consumir alcohol dentro de los hoteles así que acostúmbrense a cenar con agua o símil cerveza.
Esa vez no tuvimos tiempo pero me dicen que vale mucho la pena hacer una visita al Carrrefour porque tiene productos de todas partes del mundo a muy buenos precios.

Compras
Como era nuestro primer destino y no teníamos mucho tiempo apenas si pasamos por el mall. Están todas las marcas pero en las económicas como H&M o Forever 21, la selección de ropa no era de nuestro gusto. En el bazar compré unas pashminas de cachemir increíbles y después vendían lo mismo que en todos los mercados de ese tipo del mundo, hay un mercado del oro que no nos interesó y poco más para nuestros bolsillos. En cuanto a las compras Dubai es sin dudas mucho más atractivo para gente de plata.

Tradiciones
El país es musulmán y la mayoría de sus habitantes también. Muchos hombres llevan las túnicas tradicionales de sus países y todas las mujeres musulmanas van cubiertas en distintos grados, desde ropas largas y el hiyab hasta el burka que las cubre totalmente. Los extranjeros no tienen restricciones, las mujeres tampoco, sólo hay que cubrirse para ingresar a las mezquitas.
No hay alcohol en ningún lado, sólo en hoteles y en una sección especial dentro del supermercado, y no hay comidas con cerdo pero por lo demás es todo normal.


Con este collage de las viajeras termino esta entrada que no voy a releer. Seguro está horrible pero con esta ciudad más no puedo hacer.

Próxima parada Jordania. 




sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva York II: comer, salir, visitar

Como una sola entrada no alcanza para Nueva York (y eso que comprimí todo muchísimo en la anterior) dedico esta a las comidas, las salidas, los paseos que no llegué a comentar.

Comer
Obviamente en Nueva York hay una variedad infinita de comidas tanto por el tipo como por el precio. A mí me gusta la comida "yanqui" típica: pancakes, bacon, bagels, hamburguesas, etc. y la verdad es que es toda bastante engordante pero tenía ganas de probar todo eso y no voy a pedir disculpas.
Acá va lo que más me gustó, por el plato en sí y por el lugar.

Bubby's High Line
Fuimos para un brunch después de haber recorrido el High Line. Los biscuits son al especialidad y con razón porque son increíbles. Nosotras compartimos unos biscuits con salmón ahumado y huevos benedictinos increíbles! Además el lugar es relajado y muy agradable.

Chelsea Market
Dentro del mercado hay muchísimos locales gastronómicos, algunos tipo mercado con unas pocas banquetas para comer al paso, otros para llevar y otros tipo restaurante. Hay un par especializados en pescado ideales para comer langosta (exquisita y muy cara) o sushi.
 

Katz's Deli
El pastrami (pastrón) es un plato bien neoyorquino y Katz's es el lugar más turístico, sobre todo porque allí se filmó la famosa escena de Meg Ryan fingiendo un orgasmo en Cuando Harry conoció a Sally así que hacía allá fuimos.
El lugar es un caos y eso fue para mí lo mejor. Está lleno de gente, las mesas están pegadas, hay ruido todo el tiempo y no se entiende muy bien como ordenar pero siempre hay algún latino del otro lado del mostrador que nos saca de apuro. El pastrami es rico aunque luego probamos otro que era aún mejor.
Está en una zona sin atractivos turísticos así que hay que ir casi especialmente pero vale la pena la experiencia.

Encontramos este lugarcito buscando algo sencillo y barato para comer en el Upper East Side, yo lo había marcado en el mapa gracias a una recomendación de las guías De Dios. 
Resultó un éxito. Por recomendación del mozo (latino) comimos un sandwich de pastrami y brisket (no sé cuál es el equivalente de este corte en Argentina pero es riquísimo) y una croqueta de verduras. 
Exquisito!

Mighty Queens BBQ
Este lo encontramos mientas buscábamos un local de ramen que una de mis amigas había visitado en un viaje anterior y fue otro golazo. Está en la zona de la Universidad de NY, un barrio lindo y muy vivo.
Sirven sólo carnes ahumadas y papas fritas. Ambas cosas son una absoluta delicia. Nosotras comimos cerdo con barbacoa y briscket con coleslaw, pepinitos y cebollas.


Salir
No salimos demasiado en parte porque estábamos cansadas, ya llevábamos 20 días de viaje a un ritmo muy intenso, y en parte porque el estar alojadas en Brooklyn dejábamos Manhattan más temprano, pero igual aprovechamos algunas noches.

The Blue Note
Nunca nos pusimos de acuerdo en qué obra de Broadway ir a ver pero sí coincidimos en querer visitar este clásico del jazz y fue una gran experiencia. El lugar es como de película y la música increíble. No recuerdo el nombre del artista pero en realidad no importa, todos los que tocan ahí son buenos.

Ladurée
Nuestra intención era tomar un trago en algún rooftop bar del Soho pero era viernes y había que reservar. Caminando por ahí encontramos el local de Ladurée que nos atrajo sobre todo por su hermoso patio. No es barato pero los tragos son exquisitos y el ambiente muy Sex and the city.

North River Lobster Company Boat
Otra buena opción para la noche es este barco-restaurante-bar que hace un recorrido por el río Hudson desde la calle 42, donde está el muelle, hacia el norte. Va y vuelve cada tantos minutos y uno puede dar las vueltas que quiera. Lo mejor es que sólo se paga lo que se consume.

Visitar
Como conté en la entrada anterior, esta vez sólo visité un museo y casi ninguno de los típicos lugares turísticos pero aún recuerdo mi viaje anterior a la ciudad y por eso me animo a recomendar algunos imperdibles que hay que visitar al menos una vez. 
Las fotos de esta sección no son mías porque las que saqué de estos lugares están en papel! 

Uno de los mayores y mejores museos del mundo. Del estilo del Louvre o el British, es fascinante, interminable y agotador pero hay que ir sí o sí. Tienen una extensión al norte de Manhattan que se llama The Cloisters que vale visitar si les sobra tiempo. 

Casi el mejor mirador de la ciudad y digo casi porque -obviamente- desde ahí no se puede ver uno de los edificios más bellos: el Empire State! La vista es fabulosa y uno se siente como una película, especialmente aquellos que amamos Algo para recordar y Sintonía de amor. No hace falta decir más.
Recomiendo ir al atardecer para ver como se esconde el sol y se enciende la ciudad. 

Aunque lo recomiendo como imperdible la verdad es que yo todavía no fui! Increíblemente en mis dos visitas las veces que quise ir estaba cerrado por el armado de una nueva exposición. A mi me atrae más por el edificio que por el contenido, es una de las grandes obras del gran Frank Lloyd Wright. 

Crucero panorámico
Hay varias compañías para elegir que hacen el recorrido hacia el sur para ver el mejor perfil de la ciudad y navegar, por ej., debajo del Puente de Brooklyn. Cuando visité NYC en 2001 ahí se levantaban orgullosas las Torres Gemelas. 

El más famoso de todos y tal vez el más lindo. Esta vez lo volví a cruzar pero no pude explayarme en la entrada anterior. Es un hermoso paseo porque el puente es fabuloso, las vistas aún mejores y la llegada a Brooklyn se hace por el hoy famoso DUMBO, un barrio muy cool que se puso de moda en los últimos años y tiene un parque divino para ver el mejor perfil de Manhattan. 

New York Pass y New York CityPass
Estos pases de descuento ofrecen las principales atracciones incluidas en la tarifa que se pueden visitar en un determinado número de días. En general conviene si se van a visitar más de 6 o 7 atracciones porque cada entrada cuesta unos 20 o 25 dólares y este pase está en 125 más o menos.
Yo lo usé la primera vez pero no en este viaje porque no tenía intención de ir a muchos museos.


Con esto termino el relato de mi viaje por Nueva York y por Estados Unidos, una ciudad y un país a los que seguramente volveré.
Próximamente mis aventuras por Medio Oriente (Dubai, Jordania y Egipto) y por Australia y Singapur.


Viajar sola

Interrumpo la serie del viaje por Medio Oriente para hablar de una cuestión que muchos hemos experimentado, que algunos temen y otros amamo...