sábado, 18 de junio de 2016

Kuala Lumpur


La capital de Malasia fue nuestra siguiente escala luego de dejar el increíble Vietnam. Como buenas arquitectas, argentinas para más datos, queríamos conocer las Torres Petronas diseñadas por César Pelli un arquitecto tucumano de renombre internacional, y como suele suceder, nos encontramos con mucho más. Kuala es una ciudad cosmopolita, muy activa, algo caótica y sin orden aparente pero muy agradable en parte por la cantidad de vegetación y el buen clima. Y la ciudad tiene de todo para disfrutar:

Presencia musulmana por ejemplo en la Mezquita Nacional

Presencia de otras culturas. 
Algunas del pasado como la inglesa, en la vieja Estación de Ferrocarril

Otras muy presentes como la china, la cultura que domina Asia, con mercado de imitaciones y cosas "truchas pero buenas" incluído, y los infaltables templos.
Petaling Street y Guandi Temple
Y la India, otro infaltable de la región, con templos aún más fantásticos.
Medan Pasar Street y Sri Mahamariamman Temple
Arquitectura contemporánea de primer nivel con las Petronas como estrellas y muchos otros edificios y espacios públicos más en línea con el lugar al que va la ciudad que con su pasado, aunque a nosotros la integración nos pareció más lograda que en otras ciudades asiáticas.
Torres Petronas. Fueron construidas a finales de los '90 por Pelli para la empresa de petroleo malaya y están en la zona llamada City Center. Tienen 427 metros de altura y una pasarela ubicada en los pisos 41 y 42 que une las dos torres. Aún con su impresionante altura y sus toneladas de acero Pelli logró un diseño esbelto, delicado y sutil. Son el punto focal de la ciudad muy merecidamente. 
Torre Menara, un excelente mirador para ver la ciudad y las Petronas, KL Sentral, una zona de oficinas y centro de trasbordo, y el parque Perdana ubicado muy cerca de la Mezquita Nacional. 
Vista de las Petronas desde la Torre Menara. Vista desde las Petronas hacia el KL City Center Park donde hay...
Una fuente danzante!
Lo único que me falta comentar, y que me resulta difícil porque no me animé a sacar fotos, es la variedad de personas que habitan y circulan por la ciudad.
La noche que llegamos fuimos a cenar a un restaurante iraní en una esquina neurálgica de Bukit y nos sentamos en la vereda. En las dos horas que estuvimos ahí vimos pasar cientos de personas y yo estaba fascinada con el desfile de etnias, religiones y nacionalidades. Malasia es un país musulmán pero también es un centro de negocios internacional y un destino turístico en alza así que en sus calles conviven familias con vestimentas tradicionales musulmanas, indios, chinos y pakistaníes, europeos y americanos, cada uno con sus formas porque no hay restricciones para la vestimenta, excepto para entrar en las mesquitas. Eso hace también que sea más llamativo el contraste de las musulmanas más ortodoxas, totalmente cubiertas de negro, incluso los ojos que llevan cubiertos por una especie de gasa.
Así que si van a Kuala Lumpur les recomiendo que se tomen un par de horas, elijan un restaurante o café sobre una calle concurrida y se dediquen simplemente a observar.


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Alojamiento
Estuvimos en el hotel V'la Heritage en Bukit Bintang, una zona céntrica con buenos transportes, varios centros comerciales, restaurantes y bares, ideal para una estadía breve. El hotel estaba muy bien para el precio.

Transporte
El aeropuerto de KL es impresionante pero lamentablemente no pudimos disfrutarlo porque cuando nos fuimos estábamos con el tiempo justo. Desde ahí hay un tren que llega al centro pero luego hay que hacer trasbordo y no es muy cómodo así que la opción más sencilla es un taxi, sobre todo si se llega de noche como nosotras. Los taxis se contratan dentro del aeropuerto y el precio varía según el vehículo que, a su vez, varía según la cantidad de personas y valijas, pero no es muy caro.
Dentro de la ciudad si están en una zona central como Bukit es muy fácil moverse y es casi gratis. Hay un sistema de buses, GO-KL Bus, que recorren los puntos más importantes, las líneas verde y violeta son gratuitas y sirven para ir a casi todos los puntos turísticos como la Mezquita, Petaling St. o las Petronas.
También hay trenes, metro y tren ligero.

Atracciones
En Kuala hay varios museos pero la verdad es que no visitamos ninguno y nos dedicamos a recorrer las calles y los mercados, subimos a la torre Menara y también a las Petronas, para éstas hay que comprar el ticket con anticipación de por lo menos un día, las visitas son con turnos y con cupo. También visitamos el Acuario en el KL City Center, que es pequeño pero muy bueno.
La Mesquita Nacional es gratuita, ahí dan una túnica para las mujeres así que no hay que preocuparse por la vestimenta, igual que los templos chinos e hindúes.

Comida
Hay comida de todas partes del mundo, todas las zonas turísticas son muy comerciales así que siempre se encuentra donde comer y los locales cierran tarde. No hay tanta comida callejera como en el resto del sudeste, es una ciudad más organizada. Lo único que cuesta encontrar es el alcohol que, como en todos los países musulmanes, no se vende en todos lados pero sí en bares y hoteles.

Compras
Justo lo que necesitábamos.
Después de Camboya y Vietnam donde habíamos comprado hermosas artesanías y productos locales nos faltaba una ciudad como Kuala para cubrir nuestra cuota de marcas internacionales y ahí estaban todas y a precios excelentes. El hotel "casualmente" estaba cerca de los centros comerciales así que un día, en lugar de ir a las cuevas Batu, nos sinceramos con nosotras mismas y nos fuimos de shopping hasta las 11 de la noche, hora en que cerró el mall y volvimos arrastrándonos al hotel. Al menos yo.
Antes en el Mercado Central y en Petaling, habíamos comprado bolsos imitación de muy buena calidad y alguna que otra cosa de ese tipo.


domingo, 17 de abril de 2016

Sa Pa

En esta entrada voy a ser un poquito de trampa porque en lugar de escribir la crónica de mi viaje a Sa Pa voy a copiar el artículo que envíe al suplemento Turismo del diario La Nación y que salió publicado el año pasado. 
Pero como también es mio no es para tanto, no?

Al norte de Vietnam, a los pies del Fansipan (Phan Xi Pang), la montaña más alta de Indochina, y muy cerca de la frontera con China se encuentra Sa Pa, hogar de la etnia H’Mong y uno de esos lugares que a pesar de depender cada vez más del turismo todavía mantienen su identidad y su cultura.
La aventura comenzó con el viaje de Hanoi a Lao Cai, la ciudad más cercana. En nuestro caso en el servicio nocturno del SapalyExpress, en el que al llegar al camarote compartido de 4 cuchetas nos encontramos con un kit más que útil de pantuflas descartables, peine, cepillo de dientes, toallita húmeda, galletitas y agua. La cama era cómoda y abrigada y había enchufes varios para cargar todos esos aparatos de los que los viajeros dependemos cada vez más. Al cabo de 9 horas un largo e incomprensible relato en vietnamita, con la correspondiente música local de fondo, nos avisó que habíamos llegado a destino. 
Desde Lao Cai tomamos una combi para ir hasta Sapa y en el trayecto de más de 2 horas pudimos empezar a apreciar el paisaje montañoso que domina la región.
La ciudad es agradable, sorprendentemente parecida a un pueblito alpino, pero el atractivo de Sapa son sus alrededores que se recorren a pie por senderos relativamente sencillos. 
Los guías suelen ser de las etnias locales y los grupos van siempre seguidos por grupos de mujeres H’Mong que los acompañarán hasta sus propias aldeas. Al principio nos resultó molesto porque son muy insistentes pero nos terminaron conquistando con su simpatía y fueron de gran ayuda para transitar por los caminos llenos de barro. 
Las terrazas de arroz cubren las laderas hasta el infinito mostrando mil tonos de ocre y verde, hay bueyes pastando tranquilamente, pequeños grupos de casas donde además de vivir se trabaja con telares y tintura con índigo, se ven nenas saltando a la soga y grupos de chicos jugando en el colegio.
Pero lo que más recuerdo de mi visita son los rostros de las mujeres y sus hijos. Ellas con su expresión alegre, su sonrisa sincera y sus pañuelos de colores vibrantes, y sus hijos, eternamente adosados a su espalda, que nos miraban con curiosidad o dormían tranquilamente mientras sus madres recorrían los caminos escarpados con una facilidad envidiable.
Esas mujeres parecen ser el corazón de la etnia, trabajan la tierra, cuidan las precarias casas, crían a los chicos, producen las artesanías que hoy son una gran fuente de ingresos, aprenden inglés y se capacitan para atender al turismo. Y todo sin dejar de sonreír. 

Con esta visita cerramos nuestra maravillosa visita a Vietnam. Un país que parece estar a mitad de camino entre su historia milenaria, marcada por la invasión de culturas muy poderosas, y su entrada al mundo globalizado. Una amiga que viajó hace algunos años me recomendó viajar antes de que se produzca el (¿inevitable?) cambio y yo ahora repito el consejo. 
Me quedo con la belleza de los paisajes naturales, la exquisita gastronomía, la locura de las ciudades y la autenticidad de la gente. Y, sobre todo, me quedo con las ganas de volver. Pronto.


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Transporte
Como conté hay que ir en tren y hay varias compañías para elegir de distintas categorías. Además dentro de cada formación hay asientos, camarotes compartidos y camarotes privados. 
En la estación de Lao Cai se puede contratar el viaje hasta Sa Pa pero creo que lo mejor es arreglarlo por adelantado con el hotel, así la combi estará esperando. 

Alojamiento
Nos alojamos en el Sapa Elite Hotel. Bien ubicado, cómodo, muy buen servicio y económico. 

Excursiones
La actividad más usual es hacer trekking hacia las aldeas donde viven las etnias. Lo mejor es quedarse al menos dos días para poder hacer un par de circuitos. 

Compras
De todo y más!
Por un lado las artesanías, mayormente textiles con hermosos diseños y colores, que si se las compran a las mujeres que acompañan en el camino salen bastante caros pero es una manera de ayudar a esta gente que vive muy humildemente. 
Por otro lado Sa Pa es un gran lugar para comprar ropa deportiva de marcas reconocidas a precios increíbles. Yo compré unas zapatillas Nike a U$20, una campera North Face a U$22 y una campera polar Columbia a U$20. Todo de excelente calidad. 

domingo, 27 de marzo de 2016

Bahía de Halong

Le llegó el turno a uno de los lugares más hermosos que vi en mi vida y creo, sin temor a equivocarme, uno de los más bellos del mundo: la Bahía de Halong.
La leyenda cuenta que en tiempos del Imperio de Vietnam, invasores chinos querían apropiarse de las tierras y, para protegerse, el emperador pidió ayuda a una familia de dragones que lanzaron perlas y jade para hundir los barcos enemigos. Cuando terminó la batalla, con un triunfo, los dragones, viendo la belleza del lugar, decidieron quedarse allí y esas inmensas rocas que hoy vemos alzarse sobre la calma superficie del agua, son las curvas de sus cuerpos y colas. No sé si esto será cierto pero lo que sí les puedo asegurar es que ese lugar está lleno de magia.
Esta foto no es mía (obviamente) pero ayuda a mostrar la grandiosidad de la bahía. Casi. 
Halong está a unas 3 horas de Hanoi desde donde parten la mayoría de los visitantes. La manera más habitual, y la mejor, de visitar la bahía es tomar un crucero de 2, 3 o 5 días. Nosotras, por cuestiones de tiempo, optamos por el de 2 días - 1 noche, que alcanza para disfrutar del lugar pero a mí me hizo desear volver con un poquito más de tiempo y en una mejor estación. Fuimos en invierno y aunque todo estuvo muy bien, estoy segura de que en primavera o verano debe ser todo aún más hermoso.
La excursión empezó temprano en Hanoi cuando la agencia nos pasó a buscar para llevarnos hasta el puerto adonde nos recibieron, tomaron nuestros datos y menos de una hora después estábamos a bordo del barco y en marcha.
Primero que nada tengo que mencionar el barco que era increíble. Son embarcaciones nuevas pero tienen un diseño tradicional lo que ayuda a generar un clima especial. Los camarotes son muy cómodos y casi lujosos, las áreas comunes también y lo mejor es sin dudas la cubierta.
En cuanto dejamos atrás el puerto, que está creciendo con edificios de departamentos y una marina, nos adentramos en el mar de un color verde jade que era evidente a pesar de la falta de sol. Los (muchos) cruceros navegan entre formaciones rocosas que van revelando paisajes increíbles y los visitantes tenemos la suerte de admirarlos mientras disfrutamos deliciosos platos. En momentos así uno entiende que "viajar es un placer".

Ni el frío ni la llovizna nos quitaron las ganas de pasar un rato en la cubierta disfrutando del paisaje y del delicioso café vietnamita. 
A media tarde el barco ancla en... algún lado y hay dos actividades posibles: kayak o un paseo en bote. Elegimos el bote ya que no nos animamos al kayak, estaba fresco, pero después nos arrepentimos porque el agua es muy cálida a pesar de la baja temperatura. Igual nuestro paseito estuvo lindo.
El barco se detiene recién por la noche y es muy hermoso ver las luces de los otros cruceros alrededor. Yo siempre me mareaba navegando y aunque se me fue pasando con la edad "siento" mucho el movimiento de los barcos aún cuando están anclados pero ahí el mar era una verdadera pileta, absolutamente calmo. Así que tuvimos una maravillosa noche de sueño, la más tranquila y cómoda de todo el viaje prácticamente, y al día siguiente nos despertamos a tiempo para un muy buen desayuno. Luego visitamos la cueva Sung Sot, una de las tantas que esconden las rocas y seguramente la más grande. La cueva es una cueva pero la vista desde la entrada es impresionante.
Después de eso emprendimos el regreso con la pena de tener que dejar ese lugar tan maravilloso pero con el placer de haberlo conocido.



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Crucero
Como mencioné hay cruceros de 2, 3 o 5 días y hasta viajes por el día ida y vuelta desde Hanoi. Nosotras optamos por el viaje de 2 días - 1 noche en el Halong Glory Legend Cruise que contratamos por Agoda pero también se puede reservar por Booking o en la página de la compañía.
El precio (a nosotras nos costó unos U$ 300) incluye el traslado desde y hacia Hanoi, todas las comidas y actividades y sólo se pagan aparte las bebidas pero están a buen precio.
El barco es lindísimo, muy cómodo, la comida buena y el personal amable y servicial. Es muy recomendable pero hay muchas otras compañías para elegir.
El tour dura casi dos días contando los traslados a Hanoi.


domingo, 6 de marzo de 2016

Hanoi

Si Ho Chi Minh nos había parecido caótica no les puedo explicar la impresión que nos produjo en el primer momento Hanoi.
La ubicación de nuestro hotel tuvo mucho que ver porque estaba en el barrio antiguo, o barrio de las 36 calles, que, para los que son de Buenos Aires, es una mezcla de Once y Warnes, con algunas calles llenas de ferreterías y otras de locales de ropa y cotillón. La actividad comercial es tan intensa que las veredas y hasta las calles están invadidas, al punto que casi no hay lugar por dónde caminar.
Confieso que esta situación al principio nos preocupó (es todo mucho) pero después de unas horas nos dimos cuenta de que a pesar de todo no era inseguro y se podía circular con tranquilidad. Eso si logramos esquivar las benditas motos claro.
Aunque cueste creerlo no sólo los restaurantes y los comercios invaden completamente las veredas sino también las casas de fiesta!
Esta vida callejera es lo que más nos impactó de Hanoi (todo, absolutamente todo se hace en la calle) aunque también hay algunas atracciones para visitar como el lago Hoam Kiem, que está en un parque muy agradable al que la gente va a pasear o hacer deportes.
¿El cartel dirá Feliz año 2015?
Por supuesto son imperdibles el Museo y el Mausoleo de Ho Chi Minh (1890-1969). El Museo tiene una estética extraña, muy setentosa (fue inaugurado en 1975), pero lo importante es que relata la vida del héroe nacional mostrando las corrientes intelectuales, científicas y artísticas que lo inspiraron y las distintas regiones del país al que ayudó a liberar y del cual fue presidente desde 1945 hasta su muerte.

El Mausoleo, al que no pudimos entrar porque ese día estaba cerrado, está ubicado en el complejo llamado Plaza Ba Dinh, un amplio y organizadísimo parque (gran contraste con el resto de la ciudad), pero sí alcanzamos a ver el cambio de guardia.

Un lugar que me gustó mucho es el Templo de la literatura que fue construido en el año 1070 para honrar a Confucio y luego sería la primera universidad de Vietnam. Tiene una estructura de claustros formado por pabellones que rodean hermosos patios que aún conservan un clima casi secular a pesar del bullicio que lo rodea.

También vale la pena recorrer lo que podría llamarse el barrio europeo donde están los mejores hoteles, la Opera, embajadas, centros comerciales y restaurantes. Probablemente elegiría esta zona para alojarme si volviera porque está a unas pocas cuadras del barrio antiguo y es mucho más tranquila.
Esta zona es ciertamente más ordenada pero el caos no desaparece nunca completamente. Por suerte.
Y lo imperdible de la ciudad son los mercados callejeros, sobre todo el nocturno que se arma los fines de semana en el barrio antiguo y que es ideal para comprar ropa y calzado deportivos de las mejores marcas (The north face, Zara, Columbia, Kipling, Nike, Adidas) a precios increíbles. No tengo la certeza total pero se supone que son prendas originales que los vietnamitas, que las producen para todo el mundo, fabrican de más y venden los excedentes. Más allá de su dudoso origen debo decir que compré y es todo de muy buena calidad.

Con apenas dos días en la ciudad no nos dio tiempo para mucho más pero a pesar del shock inicial terminamos sintiéndonos más que cómodas allí.


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Alojamiento
Hotel Icon 36. Muy bueno. Básico pero muy cómodo, económico, con un buen desayuno y una excelente atención, el personal es muy amable, bien informado y servicial. Muy recomendable.

Transporte
Después de haber recorrido ya varias ciudades en Asia entendimos que lo mejor para salir y llegar a los aeropuertos es el taxi y, si se tiene reservado un hotel lo ideal es pedírselo a ellos porque si bien los conductores hablan un inglés muy básico no siempre es fácil entenderse. Así hicimos en este caso tanto cuando llegamos desde Hoi An como cuando nos fuimos.
Dentro de la ciudad la mayoría de las atracciones usuales pueden recorrerse caminando pero también se puede tomar un taxi-bicicleta o un taxi normal y, otra vez, conviene que le pidan al personal del hotel que le indique al conductor adónde quieren ir.

Gastronomía
Se come muy bien y a precios bajísimos en cualquier lado.

Compras
De todo lo que se les ocurra y más. Para mí lo mejor es la ropa deportiva, bolsos y zapatillas pero también hay artesanías, ropa de seda y memorabilia de Ho Chi Minh y de la época comunista.
Por ejemplo compré dos rompevientos North Face y Columbia a U$15 cada uno, una blusa de seda a U$20, una bandolera North face a U$10 y un bolso Kipling con rueditas a U$23.


lunes, 8 de febrero de 2016

Hoi An

Dejamos la caótica Ho Chi Minh temprano a la mañana para viajar a Hoi An, una ciudad antigua y encantadora, un lugar para disfrutar de tranquilos paseos por calles rodeadas de edificios de otra época, saborear la gastronomía, mezcla de tradición local y cocina francesa, y para comprar desde productos hechos en seda, lámparas de brillantes colores, ropa y zapatos hechos a medida en el día. O sea, el paraíso del turista!
El día nos recibió con lluvia pero paró poco después del mediodía así que apenas nos instalamos en el hotel salimos a explorar porque íbamos a pasar apenas un día y medio ahí y había mucho para ver aunque tengo que reconocer que después de diez días de viaje conteniéndonos con las compras acá nos dejamos llevar y compramos y compramos y compramos...
Tal vez debería avergonzarme al admitir que apenas si entramos a los muchos y hermosos edificios que hay para conocer en la ciudad pero cuanto más viajo menos siento el "deber" de hacer las cosas que se supone que hay que hacer en cada lugar y más el "deseo" de hacer exactamente lo que tengo ganas y en este caso fue pasear sin rumbo fijo, comer rico y comprar cosas divinas. 
Cómo decía llegamos a Hoi An pasado el mediodía después de un vuelo que nos dejó en Danang, el aeropuerto más cercano. 
Apenas habíamos hecho veinte pasos cuando descubrimos que en la misma cuadra de nuestro hotel había varias zapaterías de las que confeccionan en el mismo día y obviamente no tardamos ni medio minuto en decidirnos a encargar un par de sandalias. Sencillas obvio, nada sofisticado, pero baratas (U$ 20) y sobre todo originales porque pudimos elegir el modelo y el cuero y la verdad es que la gracia está en que las confeccionan en apenas unas horas.
Media cuadra después encontramos dónde varios negocios de vestidos y encargamos uno cada una también por la módica suma de 20 dólares después de habernos probado varios de los modelos disponibles, con la tela elegida y las medidas precisas.
Para que vean que es cierto, todo made in Hoi An. Y hubiera comprado más!
Bueno, compré más, pero eran regalos ;)
Eso sació un poco nuestra ansiedad y pudimos disfrutar de los hermosos edificios con influencias chinas y japonesas que se encuentran sobre todo en la ciudad antigua. 

Hoi An fue una ciudad importante en el pasado, uno de los puertos más importantes de la región central de Vietnam donde se comerciaba con Arabia y China. La ciudad, que se encontraba en la Ruta de la seda y de la cerámica, floreció entre los siglos XVI y XIX pero a finales de este siglo su puerto perdió influencia frente al de Danang.
La ciudad antigua fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO por su valioso patrimonio arquitectónico y artístico que combina las culturas del este y el oeste y está admirablemente bien conservado.
Las influencias chinas son evidentes muchos otros edificios además de este: Chinesse Congregation Assembley Hall. 
Las casas típicas de Hoi An son de uno o dos niveles con techo de tejas y fachadas revocadas en colores cálidos. Muchas tienen galerías y ventanas con celosías de madera, seguramente por el clima. Están algo descuidadas pero conservan una decadente elegancia que las hace muy atractivas. 
El Puente Japonés es una de las principales atracciones de la ciudad. Para cruzar por el interior hay que pagar una entrada pero realmente no es necesario eso para admirar su belleza. 
Durante nuestra recorrida seguimos comprando porque es EL lugar para hacerlo. Vestidos, camisones, batas y pañuelos de seda, carteras imitación de las grandes marcas (Shhh... que no se diga!), cuencos de bambú, lámparas, y millones de cosas más a muy buenos precios son imposibles de resistir. Hay un mercado además que mezcla productos frescos con artesanías y en sus alrededores hay negocios de todo tipo y vendedores ambulantes que parecen de otra época.
Esta gente local que aún mantiene ciertas tradiciones, y no para beneficio de los turistas por suerte, fue lo que marcó mis impresiones de este viaje por el sudeste asiático. Me fascinaron sus rostros, su postura, su constante actividad, sus ratos de descanso, su desinteresada amabilidad. En general esto siempre me llama la atención pero recién en este viaje me dediqué a observar con más atención y sin vergüenza y también a fotografiar porque no sentí que les molestara. No sentí lo mismo en Kuala Lumpur, de la que hablaré bastante más adelante, donde había mucho para ver y retratar porque es una ciudad verdaderamente multicultural pero me dio la impresión que la mirada un poco indiscreta no era tan tolerada.
También disfrutamos la gastronomía porque Hoi An es uno de los lugares que conserva en su cocina rastros de su pasado francés y hay muy buena pastelería, ideal para disfrutar con ese café tan exquisito que tienen en Vietnam. La comida también es deliciosa, sabrosa y delicada.
De día la ciudad es hermosa pero de noche adquiere un clima especial gracias a las miles de lámparas de seda que adornan calles y fachadas y que, convenientemente, se venden en el mercado nocturno que abre cada día al caer el sol del otro lado del río Thu Bon.

Un día alcanza para ver lo esencial pero la verdad es que da para más. Es una ciudad muy agradable y si se la visita como parte de un viaje por Vietnam o por el Sudeste, es ideal para pasar dos o tres días de relax.


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Transporte
Llegamos en un hotel de Vietnam Airlines a Danang y desde ahí tomamos un taxi que arreglamos con el hotel. Esta es una opción muy conveniente tanto en Vietnam como en Tailandia porque el transporte público no es muy bueno, los taxis no son caros y la mayoría de los hoteles arreglan el traslado.
Dentro de la ciudad hicimos todo caminando porque en un solo día no llegamos a visitar las playas cercanas ni ir hasta Hue, otra ciudad histórica muy visitada. Muchos optan por alquilar bicicletas o usar las que ofrecen la mayoría de los hoteles.

Alojamiento
Nos quedamos en el Vaia Boutique Hotel. Está ubicado a unas cuadras del centro de la ciudad antigua, es muy bueno y económico. Hay muchos hoteles excelentes y a buenos precios para elegir, lo único que recomiendo es alojarse en la ciudad antigua o cerca porque como dije casi todo se hace caminando.

Atracciones
La ciudad en sí misma es una atracción y se puede entrar a la mayoría de los edificios porque las pagodas por ejemplo están abiertas y las antiguas casas son negocios o restaurantes pero  para algunos edificios como el Puente Japonés es necesario comprar un ticket que permite el acceso a varias atracciones. No lo compramos porque no nos pareció necesario pero recuerdo que no era caro.
También se puede alquilar bicicleta, como mencioné, dar un paseo en tuc-tuc o viajar en bote por el río. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

Ho Chi Minh

Después de la calma belleza de Angkor Wat caímos, sin escalas, en el increíble caos de Ho Chi Minh, nuestra primera parada en Vietnam.
La mítica Saigón, ciudad protagonista de la antigua Indochina, es una ciudad vibrante y desordenada que sorprende por su vertiginoso tráfico de gente a pie, en bicicleta y sobre todo en esas motos pequeñas que usan para transportar desde cajas de gaseosa hasta una familia entera.

El caos en la calle, la mezcla entre edificaciones de distintas épocas, las marañas de cables, la propaganda y los símbolos comunistas identifican a esta ciudad.
Como el resto de las ciudades del sudeste asiático que conocimos no es bella pero me gustó mucho más de lo que esperaba. Sólo pararse en la acera a mirar el imposible flujo del tránsito es todo un entretenimiento, igual que ver a los vendedores ambulantes con sus insólitas cargas o simplemente levantar la vista y tratar de adivinar cómo la ciudad no vuela por los aires con la maraña de cables que recorre las calles. Y fue eso justamente, ese movimiento alocado de personas y vehículos, y la manera en que la gente desarrolla su vida en las calles lo que más me atrajo de esta ciudad.
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Estábamos alojadas en el Distrito 1, uno de los barrios más activos, a sólo unas cuadras del mercado Ben Thanh, la Opera de Saigón o la torre Bitexco y bastante cerca del Palacio de la Reunificación, la Catedral Notre Damme y la Oficina Central de Correos, por ej.
Oficina Central de Correos y Catedral Notre Damme
Palacio de la Reunificación, zona europea y la Opera de Saigón.
La torre Bitexco tiene un mirador que vale la pena visitar porque ver las ciudades desde arriba siempre ayuda a entenderlas mejor, al menos a mí, y creo que el mejor momento para subir es el atardecer porque se puede ver el tráfico como un organismo luminoso.
Al día siguiente salimos temprano a una excursión de día completo por el Mekong, el río que recorre varios países del sudeste asiático y en cuyo delta se emplaza Ho Chi Minh, aunque tengo confesar que no fue cómo esperábamos. Hay varios recorridos posibles y casi todos incluyen un mercado acuático pero el que nosotros visitamos no tenía demasiada actividad ese día pero igual nos sirvió para ver un poco como vive la gente de río. Así que cuando vayan no dejen de hacer alguna excursión por el Mekong.

Así terminó nuestra fugaz visita a esta ciudad a la que realmente me gustaría volver con un poquito más de tiempo y bastante más información.


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Alojamiento
Bizu Hotel. Bien ubicado, sencillo pero equipado con lo escencial, muy económico, el desayuno no está incluido en el precio pero es muy barato. Si volviera me alojaría en la zona europea, cerca de la Opera, era un poco menos caótica.

Transporte
Los taxis son económicos así que en casi todas las ciudades que visitamos optamos por este tipo de transporte para salir y llegar a los aeropuertos. Conviene arreglar los viajes con los hoteles para no tener que dar vueltas buscando uno.
Dentro de la ciudad conviene caminar o tomar un tuc-tuc. Si se alojan en el Distrito 1 las atracciones típicas están cerca y con el tránsito tan caótico un viaje en taxi se encarece sin necesidad.

Gastronomía
La comida es parecida a la tailandesa y la camboyana aunque me pareció más natural que en Tailandia, la mayoría son salteados pero casi no tienen aceite y además de verduras los platos tienen fruta. Hay unos springrolls increíbles y el café es de otro mundo, se lo puede tomar frío o caliente con leche condensada.

Compras
Como estuvimos tan poco tiempo apenas si pasamos por el mercado Ben Thanh que además de productos frescos y alimentos tiene muchas artesanías que se ven en el resto del país y también en Tailandia o Camboya pero que ahí pueden comprarse en cantidad a muy buen precio.





viernes, 27 de noviembre de 2015

Siem Reap. Los templos de Angkor

La siguiente parada de nuestro viaje por el sudeste asiático fue Siem Reap donde se encuentran los famosos templos de Angkor (Angkor Wat).
Aunque en general las veces que visité este tipo de pueblos que básicamente existen porque hay una atracción muy importante cerca, me pareció que eran bastante feos pero Siem Reap, sin ser una maravilla, tiene su onda. Me hizo acordar a Iguazú por el clima tórrido, la vegetación y hasta la tierra colorada. Tiene dos calles principales, la ruta nacional 6 que llega al aeropuerto y el Bulevar Sivatha que llega al centro del pueblo donde están los restaurantes, bares, tiendas y el mercado que tiene unas cosas lindísimas a muy buen precio.
Pasamos nuestra primera tarde en el pueblo paseando por ahí, comprando artesanías varias en el mercado y disfrutando de la gastronomía local y de la música en vivo que ofrecen muchos de los bares y restaurantes. Realmente es un lugar muy agradable para pasar un par de días.
Pub Street en el centro de Siem Reap
Algunas de las bellezas que conseguí en el mercado: vestido, pañuelos, monederos bordados y de seda, cuencos de coco... y todo a muy buenos precios
Al otro día nos levantamos a la madrugada porque queríamos ver el amanecer en los templos, así que a las 5 de la mañana ya estábamos en el acceso comprando la entrada y está todo tan preparado que ahí mismo hay un puestito para comprar café y algo para comer, cosa absolutamente imprescindible para gente como yo que sin un café no coordina.



Habíamos arreglado la excursión en el mismo hotel que nos consiguió un tuc tuc cuyo chofer (Mr. Chantha, aunque parezca mentira) nos acompañó todo el día llevándonos a cada uno de los templos y esperándonos para que pudiéramos recorrerlos.

Angkor no es un templo sino un complejo de templos bastante extenso. La visita comienza en general en Angkor Wat, nombre que popularmente se extendió a todo el conjunto, y a pesar del sacrificio es toda una experiencia ver como su silueta va haciéndose visible a medida que sube el sol por detrás en medio de un clima brumoso.

A este sitio le siguen Angkor Thom con sus distintos templos custodiados por misteriosos personajes, y el fascinante Ta Prohm, donde se filmó Lara Croft, el que se encuentra en peor estado pero gracias a eso es tal vez el más hermoso porque las raíces de los árboles invadieron las construcciones generando una unión insólita, y hoy inquebrantable, entre arquitectura y naturaleza.


Antes de viajar intenté conocer la historia de estos templos pero mentiría si dijera que lo recuerdo y está disponible en varios sitos. Así que, más allá del pequeño párrafo que transcribo a continuación, prefiero mostrarles imágenes que, como casi siempre, valen más que las palabras.

Angkor se extiende sober 400 kilómetros cuadrados aproximadamente y consiste en varios templos, estructuras hidráulicas (dársenas, diques, reservorios, canales) así como rutas. Por varios siglos Angkor fue el centro del Reino Khmer. Con impresionantes monumentos, diferentes planes urbanos y enormes reservorios de agua, el sitio es único por la concentración de bienes que son testimonio de una excepcional civilización. Templos como Angkor Wat, el Bayon, Preah Khan y Ta Prohm, ejemplo de la arquitectura Khmer, están íntimamente ligados a su contexto geográfico además de estar imbuidos de significado simbólico. La arquitectura y la ubicación de los sucesivos centros muestra la distribución social y jerárquica dentro del Imperio Khmer. Angkor es entonces un importante sitio que ejemplifica los valores culturales, religiosos y simbólicos, además de contener un alto valor arquitectónico, arqueológico y artístico. UNESCO

Angkor Wat
A medida que el sol sube y la bruma se disipa se empieza a apreciar con más precisión el templo.

Del otro lado de la muralla exterior hay una construcción elevada sobre empinadas plataformas y rematadas por varias torres, las mismas que vistas desde el exterior forman el perfil más conocido de este sitio. Los patios interiores están flanqueados por galerías decoradas con bajo relieves y figuras divinas. 

Algunas de las hermosas e intrincadas decoraciones que adornan el conjunto. 

Angkor Thom
El acceso a Angkor Thom es a través de una pasarela custodiada por estos gigantes. 
Phimeanakas, uno de los templos dentro de Angkor Thom.
La terraza de los elefantes

Bayon. El templo más impresionante de Angkor Thom.

Lo más singular de Bayon son los cerca de 200 rostros que adornan las torres del templo, entre los que no hay dos iguales. Algunos son difíciles de distinguir ya que fueron perdiendo definición con el tiempo y el deterioro pero siguen allí con su expresión pacífica y misteriosa. 
Otras de las maravillas que podemos encontrar dentro de Angkor Thom.
Ta Prohm


Este es el momento Indiana Jones del día, o mejor el momento Lara Croft ya que aquí se filmó Thomb Raider.
En este templo la belleza de la arquitectura se ve incrementada por el avance de la naturaleza, a pesar de que está dañando los monumentos. Las raíces de los árboles se metieron tan profundamente entre las piedras que ya es imposible eliminarlas. Además perdería gran parte de su encanto, no?
Banteay Kdei
Uno de los templos menores dentro de Angkor Wat. 
Y para terminar este mágico recorrido, algunas imágenes de esas "texturas" que tanto me atraen y que en estos templos son de una belleza exquisita. 

Habíamos hecho el recorrido corto así que a eso de las dos de la tarde estábamos de vuelta en el hotel donde tomamos un merecido descanso al lado de la piscina para recuperarnos del madrugón y de lo mucho que caminamos. 

Con una cena en Pub Street terminó nuestra visita a Siem Reap, un lugar que me gustó mucho y al que volvería no sólo para recorrer nuevamente los templos, y tal vez hacer el recorrido largo, sino también para recorrer un poco más Camboya que tiene mucho para ver. 


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Transporte
Llegamos en avión desde Bangkok en un vuelo de Air Asia. Fue el pasaje más caro que pagamos, como U$180, pero valió la pena porque no teníamos mucho tiempo, luego partimos en avión hacia Ho Chi Minh. Otra manera de llegar es en bus desde Tailandia y en bus o en barco por el Mekong desde Vietnam pero eso lleva dos o tres días. 
Dentro de la ciudad según donde esté ubicado el hotel se puede caminar porque es muy pequeña, o tomar taxi o tuc-tuc que termina siendo lo más conveniente incluso para desde y hacia el aeropuerto si no se tiene demasiado equipaje. 
Un viaje interno en tuc-tuc cuesta U$2 y hasta el aeropuerto U$5.

Moneda
No suelo comentar sobre la moneda pero en este caso me parece útil informar que no hace falta cambiar a la moneda camboyana para nada. Todo, absolutamente todo, se puede pagar con dólares, desde el hotel hasta la comida, las compras y el tuc-tuc. Es más, todos los precios están en dólares. 

Alojamiento
Nos hospedamos en OK Guest House que está a medio camino entre el aeropuerto y el centro. Está muy bien para el precio, U$20 la habitación doble con baño privado. Es un hotel sencillo, aunque el acceso es bastante pretencioso, tiene piscina y un restaurante en el piso superior, el desayuno es aparte y cuesta U$5.

Visita a Angkor
Como conté lo más habitual es contratar un tuc-tuc o algún otro vehículo o una excursión para hacer la visita porque los templos están algo alejados unos de otros y habría que caminar bastante. Otros optan por hacer el paseo en bicicleta. Contratar el tuc-tuc por el día nos costó U$18 por persona y lo arreglamos en el hotel. La entrada cuesta U$20. 

Gastronomía
En el centro hay muchos lugares para comer todo tipo de platos. Nosotras probamos algunos salteados de carne y y pollo con verduras y frutas. Es todo muy rico y muy económico, una cena puede costar U$15 para dos o incluso menos y, obviamente, también más. 
Para saciar el hambre entre comidas en la calle venden unas frutas y licuados increíbles y también "delicias" más exóticas como bichos varios pero eso no es para mí. 


Compras
En el mercado hay literalmente de todo. La especialidad es la seda, no tan fina como la que luego encontraríamos en Vietnam sino más como seda cruda. Hay ropa (vestidos, faldas, pantalones, blusas), carteras y monederos, pañuelos y chales, ropa de cama y manteles, cuencos y otras artesanías de coco, y también oro y plata. Los precios son fabulosos, lo único que hay que hacer si se sigue viaje es resistir la tentación, si Siem Reap no hubiera sido sólo nuestra tercera escala en el viaje yo me hubiera comprado todo. 
Más allá de las artesanías acá hay un par de supermercados que tienen productos de todas partes del mundo, quesos holandeses y franceses, vinos y licores de todos lados, pastas y café italianos, golosinas norteamericanas, etc. lo que se les ocurra y más. Eso también fue una tentación.